Volviendo de nuestro viaje a Oriente, el vuelo salía de Hong Kong y llegaba a Londres y desde allí, volvíamos a Buenos Aires.

Por supuesto que decidimos quedarnos 3 días en Londres, para recomponernos después del cambio horario de 12 horas, y como excusa para estar un poquito en esta ciudad tan linda.

Elegimos esta vez para quedarnos : The Ampersand Hotel en South Kensington. Realmente nos gusta mucho esta zona para hacer base. Tiene muchas ventajas: es un rincón donde puede vivirse bien la vida londinense, con las típicas casas victorianas y está ubicado cerca de la estación de metro South Kensington que te comunica con todo Londres (además de ser la línea Picadilly que se comunica directamente con el aeropuerto de Heathrow, simplificando el traslado al aeropuerto). La estación además está rodeada de muchos lugares para comer muy diversos uno al lado del otro.

En esta zona hay muchos lugares para desayunar (por si el hotel no lo incluye) como:

  • Le Pain Quotidien
  • Muriel’s kitchen, con un plato de tostadas con huevo frito y palta buenísimo y otro de tostadas de un pan crocante

    Muriel’s Kitchen

    delicioso (sourdough bread) que es más mi estilo.

Y también para cenar, por si uno ya vuelve cansado al atardecer y quiere comer algo cerca del hotel:

  • Rocca, buenísimos platos italianos en un ambiente moderno de gente del barrio, con muchísimo ambiente jovial
  • Bocatería, con unos sándwiches de jamón ibérico impresionantes y buenos vinos españoles, que se pueden llevar para el hotel.
  • La Zia Teresa, ya mas cerca de Harrods, muy buen restaurante italiano en atmósfera tradicional
  • Uno francés de ostras que no recuerdo el nombre muy bueno también.

Hay muchos más, prácticamente uno al lado del otro de muy diversas cocinas, india, japonesa, española, etc.

El hotel Ampersand tiene también un lugar para cenar muy cozy e informal, que se llama Apero, con tragos y platos muy recomendable, a precios lógicos. El té de la tarde también lo sirven en el encantador salón, y el minibar tiene agua mineral y bebidas gaseosas gratis.

La habitación que tuvimos tal vez era un poco pequeña pero nos manejamos, todo en conjunto: el hotel nos gustó mucho, y su ubicación es buenísima.

El día que llegamos, decidimos ir a Picadilly Circus para ver si conseguíamos entradas para el teatro para ese día o el siguiente, que se venden en una casetita a precios mucho más económicos. También se pueden conseguir en Leicester Square. En está ocasión sacamos entradas para ver Thriller, el musical sobre Michael Jackson para el día siguiente.

Dimos unas vueltas por la zona para ir a hacer unas compras en Oxford Street, y ya sacarnos los recuerdos de encima y poder pasear esos dos días sin pensar en los regalitos familiares.

    Antes almorzamos en un patio interno muy lindo en la zona de Carnaby Street que se llama: Kingly Court, que está lleno de lugares diversos todos juntos para comer: pizzería, pub, pastas, y mucho más para elegir, en un ambiente muy agradable pero con mucho movimiento.

Al otro día, decidimos ir a un lugar que nunca habíamos visitado: la zona de los canales Little Venice. Hay que ir hasta Paddington Station y caminar unos metros por el borde de los canales, y en Little Venice nos tomamos un café en un lugar muy simpático: The Quince Tree Cafe en Clifton Nurseries. Es un paseo muy relajado para una linda mañana. De aquí tomamos el subte y fuimos a conocer Temple Church, que es una iglesia templaria muy interesante, que nunca habíamos visitado. A la noche, tocaba ir al teatro, y cenamos en nuestro hotel en Apero.

Little Venice                  

The Quince Tree Cafe

The Quince Tree Cafe

 

El último día era domingo, y nos fuimos al parque: Kensington Gardens. Fuimos en autobús, para poder disfrutar y trasladarnos al mismo tiempo. Los jardines son un placer, como una visión romántica del siglo XIX, para recorrer caminando o en bici, o hacer picnic, y ver Kensington Palace, nosotros solo lo vimos desde afuera.

Luego optamos por volver caminado y hacer una pasada por el Victoria and Albert Museum, que siempre es un placer (está abierto todos los días y la entrada es gratuita) y finalmente, volvimos a nuestro hotel que estaba ahí cerquita.

Y así de rápido (lamentablemente) se terminó nuestro “stopover” in London. Fue una parada corta pero que fue el final perfecto de este mega viaje. Hasta la vuelta!!


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